➼ Escrito en negro Author Martín Olmos Medina – Ormskirkremovals.co.uk

Escrito en negro Colgaron A Un Elefante En Tennessee Por Matar A Un Pelirrojo Le Marcaron La Jeta A Capone Jack Destrip A Una Ramera Paco El Muelas Le Vendi A Un Primo Un Tranv A Asaetaron A San Sebasti N Mataron Al Jaro, Que Solo Ten A Un Coj N Al General Galtieri Le Sali Corta La Meada Le Hicieron Un Cupl A Un Legionario William Burroughs Le Vol La Cabeza A Su Mujer Norman Mailer Acuchill A La Suya Le Dieron Lo Suyo A Rodney King Le Zurraron Los Pasmas Durante Ochenta Segundos Y Se Volvi Loca La Jungla El Lobo Feroz Serv A De Garraf N El Bizco Del Borge Miraba Torcido Y Disparaba Derecho Lincharon A Dos Desgraciados En San Jos Y Se Forraron Los Tasqueros Se Cargaron Al Ringo En Un Burdel De Nevada Andaba Guapeando A Una Coja Perpetuaron El Rev S De Billy El Ni O En La Calle De La Princesa Viv A Una Vieja Marquesa La Dulce Neus Ense Las Peras En El Intervi El General Mill N Astray Era Desmontable Estamparon Camisetas Con La Cara Del Can Bal Y Les Pusimos Nombres A Los MonstruosSiguiendo Los Pasos De Aquellos Ciegos Que Contaban Cr Menes En Las Plazas De Pueblos Y Ciudades, Pero Con Los Ojos M S Abiertos Y Con Mucha M S Documentaci N, Mart N Olmos Nos Narra Con Detalle Cr Menes Y Criminales, Conformando Con Esta Galer A Todo Un Compendio Del Mal En Estado Puro


10 thoughts on “Escrito en negro

  1. says:

    Si uno empieza por permitirse un asesinato, pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del d a del Se or y se acaba por faltar a la buena educaci n y por dejar las cosas para el d a siguiente Thomas de Quincey en Del asesinato considerado como una de las bellas artes.Premio literario Bodegas Olarra Caf Bret n de Logro o 2014, Premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficci n de la Semana Negra de Gij n 2015, Premio Euskadi de Literatura 2015, Si uno empieza por permitirse un asesinato, pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del d a del Se or y se acaba por faltar a la buena educaci n y por dejar las cosas para el d a siguiente Thomas de Quincey en Del asesinato considerado como una de las bellas artes.Premio literario Bodegas Olarra Caf Bret n de Logro o 2014, Premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficci n de la Semana Negra de Gij n 2015, Premio Euskadi de Literatura 2015, Escrito en negro Una tarde con la canalla es un recopilatorio de los mejores art culos que cada domingo Mart n Olmos, su autor, ha publicado en el peri dico El Correo en una secci n bajo el mismo t tulo y donde nos habla de cr menes reales cometidos en varios per odos de la historia Desde las prostitutas del East End londinense de la poca victoriana, pasando Billy the Kid, para llegar, por ejemplo, hasta el crimen de la calle Legalidad en Barcelona Cuarenta y dos cr nicas que nos dar n una profunda visi n sobre el mal, entendido ste como absurdo, como locura o como perversi n Con un buen estilismo y una prosa ir nica muy acertada, Mart n Olmos


  2. says:

    Mart n Olmos Creced y exterminaosDesde que el hombre fue hombre y se pudo poner en pie, una de sus principales preocupaciones fue c mo acabar con alg n que otro semejante Podemos escudarnos en que es simplemente nuestro instinto animal, pero m s que instinto, si nos atenemos a libro de Mart n Olmos que nos trae Pepitas de calabaza, es vocaci n Esa sensaci n de que los medios de destrucci n siempre avanzaron m s deprisa que los medios de construcci n, y adem s, como se ala acertadamente su aut Mart n Olmos Creced y exterminaosDesde que el hombre fue hombre y se pudo poner en pie, una de sus principales preocupaciones fue c mo acabar con alg n que otro semejante Podemos escudarnos en que es simplemente nuestro instinto animal, pero m s que instinto, si nos atenemos a libro de Mart n Olmos que nos trae Pepitas de calabaza, es vocaci n Esa sensaci n de que los medios de destrucci n siempre avanzaron m s deprisa que los medios de construcci n, y adem s, como se ala acertadamente su autor, no nos confundamos, no hace falta ser un genio para matar a otro Es m s, cualquier idiota vale De hecho de eso est llena la historia universal de la eliminaci n f sica del otro de idiotas.As , Escrito en negro se convertir en un fabuloso monstruoso cat logo de asesinos Asesinos y asesinatos Pero no una simple sucesi n de monstruosidades, sino un ir nico viaje por la estupidez humana Mart n Olmos se entrega a un hipn tico ejercicio de escritura Como si entendiera que un criminal no es nada sacado de su entorno que no de su medio social , que no es nada alejado de su paisaje, de ese escenario que aparece rode ndole en las fotograf as de poca, el escritor reconstruye algo que tambi n forma parte de esa escenograf a del crimen el lenguaje En un trabajo de orfebre entregado, cada asesino tendr su propia lengua Su idioma.Una vez establecidas las reglas del juego, solo hay que dejar saltar al campo a esta selecci n de desgraciados, entre los que no todos fueron asesinos Incluso contamos, en un emocionado homenaje, con una v ctima, la ramera Polly Nichols, a la que Jack el destripador fij a pu aladas en el devenir de la historia, honr ndola con un primer lugar, primer n mero de una sucesi n No todos son asesinos, y los asesinos tambi n lo son en distinta manera, porque en este mundo el clasismo existe desde siempre As , tenemos a asesinos que no mataron a nadie, pero despu s de todo mataron a muchos en papel James Ellroy, por ejemplo Luego los que mataron a uno o una y de mala manera Y los que enviaban a los dem s a matar, como ese hombre hecho a retales, que se llamaba Jos Mill n Astray y que, entre otras cosas, fund la legi n, que tanto nos ameniza los desfiles militares Tambi n el general Leopoldo Galtieri, que le dio por jugar a la guerra con una se ora que viv a en el quinto pino pero ten a una isla que le interesaba, porque le serv a de alfombra esconde miserias La se ora era Margaret Thatcher, que, pese a los mejores deseos de Morrissey, no muri guillotinada, pero que condujo a alguno que otro a perder la cabeza y el resto del cuerpo por su voluntad A gran escala, tenemos al enano Paquito y al chulo Benito, cada uno en su pa s y con sus posibles, con la excepci n que uno muri en la cama y otro en circunstancias nada favorables Ah, y en el otro lado el ring, el padrecito Stalin En el campo opuesto es decir, todos contra uno tenemos a la masa de asesinos linchadores, americanos en este caso.Lo cierto es que uno tiende a relacionar el crimen con personajes solitarios, muy suyos, y claro, de esos tenemos unos cuantos, desde nuestros quinquis nacionales, elevados a los altares por el cine y la canciones de Los Chichos, hasta p ngase uno de esos nombres que todos tenemos en la cabeza hay tantos Tenemos nacionales la dulce Neus, Monchito hist ricos Al Capone aburridos tipo Crimen y castigo, versi n siglo XX , Y ni tan siquiera necesitamos que sea un crimen para morir asesinado aunque sea por uno mismo Yukio Mishima, Urtain, Es m s, ni tan siquiera tienen que ser unos pobres desgraciados tenemos al p simo Guillermo Tell de William Burroughs o la mano demasiado larga y suelta de Norman Mailer Ah, y El Lute, ese pionero del derecho al olvido , tan de moda a fecha de hoy.En fin, el cat logo es a n m s amplio El tema da para llenar unos cuantos libros, pero de momento Mart n Olmos solo ha completado uno, eso s , excelente Ir nico cat logo de brutalidades y condiciones humanas lo de humanas es un decir , juguet n tratado museo de los horrores, novela negra por entregas, por capas Paisaje sonoro idiom tico de nuestras miserias, sucia historia de la humanidad, comedia de peligrosas costumbres Obra para teatro de marionetas Dirige Antonin Artaud.Escrito para D tour


  3. says:

    Un compendio divertido y tremendamente documentado de cr menes, asesinatos, apaleamientos, persecuciones y encubrimientos de cad veres Hasta el gran James Ellroy tiene cabida aqu.Sin haber le do a n los otros nominados al Rodolfo Walsh 2015, ya me atrevo a afirmar que este es mi favorito.


  4. says:

    Interesante en un principio, pero sin acabar de gustarme el estilo del autor, a la mitad, una vez acostumbrada, muy disfrutable.


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